Fotos y Tatuajes
Nadie, piensan las productoras, paga una entrada de cine para que les rompan los esquemas y desordenen su sistema de valores. Así, igual que en el cine (comercial, de masas, llámenlo como quieran), el amor triunfa, el mal es vengado y aplastado y las vidas se arreglan o se desbaratan en el transcurso de hora y media, los malos y los buenos han de ser automáticamente identificados, juzgados y catalogados mediante una serie de marcadores físicos y conductuales inconfundibles.


