Tatuajes Pequeños
Pero el deslino intervino, y la “parada rápida” de Adam duró una década, y ya estaba trabajando en la ciudad antes de que se abriese hace seis años, porque “el negocio era bueno”, dice. “El primer día que abrimos ya hice diez o doce tatuajes, y no hicimos nada de propaganda. Todo era por recomendación de boca a boca, que es como a mí me gusta.” A lo largo de los años, Adam y Jack han visto un montón de cambios en la ciudad en que se asienta. Y si para Adam el lugar ha ido adquiriendo tintes demasiado corporativos, con las tiendecitas de barrio siendo sustituidas por filiales de las grandes cadenas “y todo es ahora mucho más gris”.
