Tatuajes japones
Hace prácticamente diez minutos que Jeff Coldman ha llegado de America, anda atareado intentando secar su cámara digital, que se llevó a una excuirsión en Ruisia. Mientras pescaba salmones con su mujer Kim y su hijo Chelsea, tropezó con dos osos que andaban buscando su almuerzo. Eran osos jóvenes, huérfanos, por desgracia, a causa de un cazador que pensó que su madre le amenazaba, pero que podrían darle a Jeff algo más que un susto.
